Cierto es que hace mucho no vomito mis ideas en este sitio. Lo más cierto es que no me he hecho el tiempo para darle estructura gráfica a mi loco mundo. Sumémosle la poca ayuda del computador de mis viejos, que esta casi coma, no coopera, no me quiere. La U no me sirve, porque ahí voy a estudiar (cri cri), es verdad, ya no me da el tiempo: copado de clases y practicas y estudiando apurado para la próxima clase, ¡Hay QUIZ! uff. ¿En que minuto me dedico a mí?
Descubrí 3 cosas que me llenan el alma:
- Mi novio: por quien daría la vida, todo lo que soy y lo que seré, la Paula...
- Mi carrera: que por fin después de depresiones, éxitos, fracasos, úlceras, caídas de pelo, subidas y bajadas de peso que le culpo, me terminó por enamorar, la demostración, estoy a full terminando los ramos y comiéndome toda información aunque sigo buscando mi tesis, ya aparecerá.
- Escribir: Si, tal vez debí estudiar periodismo o literatura, pero siempre pensé en que debía estudiar algo para lo cual no había nacido, algo que no me fuera innato, como respirar, crear un don que Dios no me había dado.
Finalmente, escribir me calma, me ayuda a ordenar ideas a explicarme porque pasan las cosas, me reestructura en mi propia inocencia impulsiva que deja más dañados de lo que quisiera. Pero, volviendo a lo anterior, creo que de tanto empecinarme en lo que Dios no me dio, no me preocupé de lo que si me dio. Me dio belleza (espiritual), me dio inteligencia, me dio juicio (en el fondo lo tengo pero no le hago caso, siempre le digo CALLATE, ahí las cago), me dio demasiada gente bella alrededor, me dio capacidades artísticas que tiré por la borda, quizás un día las recupere, nunca es tarde. Mutilé una parte de mi esencia y, con esto, impedí mostrarme tal cual soy. Ahora es cuando escribo que pienso en mi y el resto pasa a segundo plano, un verdadero bálsamo o terapia de amor al ego, una terapia que no se paga y porque es más efectiva.
¿Por qué escribo?
Porque asi me sale mejor, asi me expreso, me conecto, acierto más en una hoja que en el mundo 3D, porque hablo desde las visceras, sin filtro a pura verdad, acida y dulce a la vez, porque así me redescubrí: Hola, Cristián, mucho gusto, igualmente: asi comenzó mi diálogo con mi yo interno, amor a primera vista.

