jueves, diciembre 07, 2006

EL ANGEL Y EL DIABLO (parte III)


T E R C E R A – P A R T E

El reencuentro



El ángel aprovechó una visita a sus padres en la aldea donde llego a este mundo para ordenar sus ideas. Muchas celebraciones colmaron sus tardes y noches. LA DISTANCIA Y EL TIEMPO son buenos consejeros y solo esperaba que la vida retomara su ritmo anterior. Olvidar su encuentro con el diablo, era uno de sus propósitos.

Los días pasaron calmos entre la visita a antiguos amigos y el compartir con su familia. El intenso contacto telepático con numerosos amigos le revalidó la tesis de la aventura de una noche.

Unos días después, golpeó su ventana una paloma mensajera, le traía razones de un anónimo, quien decía que se habían olvidado de intercambiar direcciones para mantenerse conectados: ERA EL DIABLO. El ángel decidió contestar rápido antes que la emoción lo supere, pero ¿Por qué sentía emoción de un acto sicópata? ¿Por qué le parecía romántico? ¿Por qué el corazón se le hinchaba y obstruía la garganta? ¿Cómo dio con su paradero? ¿Será bueno seguir con este juego? Finalmente escribió una nota que amarraría en la pata de Emilia, la paloma. Por ella supo que el diablo celebraría un nuevo aniversario en este mundo en el mismo templo en que se conocieron. El diablo sin duda mostró su atracción por el ángel y este parecía corresponderle... ¿quien era la presa ahora?

El ángel decidió volver a la corte real el día de la cita, pero no había forma de llegar. Las relaciones entre los cocheros y el monarca no eran de los mejores y por tanto no habría esa noche carruajes para viajar. No importa – se dijo el ángel – abriré mis alas y pronto estaré en casa, sólo debo volar hacia el sol.

La costa lo recibió entre la bulla del puerto y el aire marino, mezcla de arena, sal y mariscos. Pronto llego al lugar en la hora señalada. No había invitados, solo ellos dos en la oscuridad del puerto. Pronto se encontraron conversando de lo ocurrido mientras perdieron contacto. Ambos habían sufrido la desilusión una noche, la misma noche amarga para ellos, la misma en que se necesitaron más que nunca, en que el dolor parecía no caber en ellos y en la que comprendieron que sus pasados morían simultáneamente.

La noche los llevo nuevamente a un desenfreno de besos, abrazos, bailes y propuestas. Ambos comenzaron un amor a escondidas. El pacto sería sellado en casa del ángel, lamentablemente, el diablo vio sábanas nuevas en el lecho y estas no eran para él. Comprendió que el no era el importante en esta historia, que había otro que ocupaba el que pensaba debía ser su lugar. Era momento de decidir – si salgo ahora de esto no habrá sufrimiento, si caigo en ese nido, puedo sufrir más de lo esperado.

¿Puede un diablo sufrir por amor? ¿Puede una presa convertirse en cazador? ¿Puede un ángel jugar con los sentimientos de otro? ¿Será realmente un ángel?

2 comentarios:

J Gutierrez MIRANDA!!! dijo...

GUATON: AL LEER ESTAS LINEAS ME DA MUCHA NOSTALGIA, QUIZAS HABER ACTUADO DE OTRA FORMA, LAS COSAS HUBIERAN TOMADO OTRO RUMBO, ME DA MIEDO PENSAR QUE TODO ESTO ES UN SUEÑO, QUE TU NO ERES REAL.

CADA ES MEJOR...

J Gutierrez MIRANDA!!! dijo...

CADA DIA ES MEJOR, HACE 2 MESES QUE LAS MAÑANAS Y LAS NOCHES TIENEN UN SENTIDO PARA SEGUIR EN ESTA JUNGLA.

T E A M O