jueves, enero 18, 2007

EL ANGEL Y EL DIABLO (parte VI)



Y descendieron a los infiernos






¿Dónde estoy? – El ángel apenas recuerda lo sucedido. Todo el cuerpo duele. – Afortunadamente estoy entero. ¿Qué es este lugar? – Una oscura niebla le impedía apreciar el escenario, si apreciar es la palabra adecuada. Un camino terroso baldío, un cielo oscuro arremolinado de nubes rosáceas. Un calor sofocante. – ¿Adónde hemos llegado?, ¿hemos? ¿y el diablo, dónde está?, ¡¿dónde estás?! - No hay respuesta. La desesperación se apodera de su alma trémula. No hay a quien recurrir en este solitario paraje. – Debo correr, ¿a dónde? ¡Camino abajo! - Lo impresionante de todo es que el aire enviciado cansa al ángel a tal punto que le impide avanzar lo suficiente para llegar al final del camino o lo que parecía ser el fin.





Un río pestilente cortaba la vía del ángel. Muy cansado, llegó a la orilla. – ¿Por qué no estás conmigo, Diablo? ¿Habrá sobrevivido a la inmersión? Y, si es así ¿a qué lugar llegó? Y ¿qué lugar es éste? - Antiguas historias le hacían suponer que este territorio no es tan desconocido para él. – Estoy en las puertas del infierno, no hay duda.





¿Tienes dinero para cruzar? – Esa voz, un ser cuidaba una balsa de madera en un pequeño embarcadero. Debía ser Caronte, sabía que debía pagarle para cruzar, mas no disponía de dinero. – Piensa rápido. Para qué detenerse a conversar con alguien que no te ayudaría. Así el ángel extendió sus alas y alzó el vuelo sobre el Estigia.





Aquí tus poderes no sirven – dijo Caronte y, con esto, el ángel cayó sobre la líquida pocilga.




¡Auxilio!





Gritos, risas y llantos desesperados se escucharon por doquier. El lugar estaba lleno de almas en tránsito hacia el inframundo, todos testigos del ahogo del ángel. De pronto, un golpe lo estremeció y su cuerpo se elevó. Caronte lo levantó con su remo y lo lanzó estrepitosamente sobre el muelle.





Si quieres salvarle la vida, deberás cruzar el río.



Cómo sabes lo que busco aquí, ¿dónde está Diablo?



Todo con calma. Vuestra historia es de dominio público en estas tierras y diablos aquí encontrarás muchos. El que tu buscas está cerca, si quieres recuperarlo con vida y salir de este mundo, deberás cumplir una misión.



¿Qué debo hacer?



¿De veras quieres saber?


No hay comentarios.: