
Y descendieron a los infiernos
– ¿Dónde estoy? – El ángel apenas recuerda lo sucedido. Todo el cuerpo duele. – Afortunadamente estoy entero. ¿Qué es este lugar? – Una oscura niebla le impedía apreciar el escenario, si apreciar es la palabra adecuada. Un camino terroso baldío, un cielo oscuro arremolinado de nubes rosáceas. Un calor sofocante. – ¿Adónde hemos llegado?, ¿hemos? ¿y el diablo, dónde está?, ¡¿dónde estás?! - No hay respuesta. La desesperación se apodera de su alma trémula. No hay a quien recurrir en este solitario paraje. – Debo correr, ¿a dónde? ¡Camino abajo! - Lo impresionante de todo es que el aire enviciado cansa al ángel a tal punto que le impide avanzar lo suficiente para llegar al final del camino o lo que parecía ser el fin.
Un río pestilente cortaba la vía del ángel. Muy cansado, llegó a la orilla. – ¿Por qué no estás conmigo, Diablo? ¿Habrá sobrevivido a la inmersión? Y, si es así ¿a qué lugar llegó? Y ¿qué lugar es éste? - Antiguas historias le hacían suponer que este territorio no es tan desconocido para él. – Estoy en las puertas del infierno, no hay duda.
– ¿Tienes dinero para cruzar? – Esa voz, un ser cuidaba una balsa de madera en un pequeño embarcadero. Debía ser Caronte, sabía que debía pagarle para cruzar, mas no disponía de dinero. – Piensa rápido. Para qué detenerse a conversar con alguien que no te ayudaría. Así el ángel extendió sus alas y alzó el vuelo sobre el Estigia.
– Aquí tus poderes no sirven – dijo Caronte y, con esto, el ángel cayó sobre la líquida pocilga.
– ¡Auxilio!
Gritos, risas y llantos desesperados se escucharon por doquier. El lugar estaba lleno de almas en tránsito hacia el inframundo, todos testigos del ahogo del ángel. De pronto, un golpe lo estremeció y su cuerpo se elevó. Caronte lo levantó con su remo y lo lanzó estrepitosamente sobre el muelle.
– Si quieres salvarle la vida, deberás cruzar el río.
– Cómo sabes lo que busco aquí, ¿dónde está Diablo?
– Todo con calma. Vuestra historia es de dominio público en estas tierras y diablos aquí encontrarás muchos. El que tu buscas está cerca, si quieres recuperarlo con vida y salir de este mundo, deberás cumplir una misión.
– ¿Qué debo hacer?
– ¿De veras quieres saber?

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