domingo, septiembre 30, 2007

El ciclo del amor



Dicen que el amor no es eterno, que todo cambia, que todo es relativo. Quizás “El hombre light” de Enrique Rojas me despejó más de una duda sobre la sociedad moderna y lo desechable que hemos vuelto todo. ¿El amor será parte de eso?


Hace casi un año conocí al hombre que revolucionó mi vida, aquel que se metió en cada tema que me ocupaba para opinar de todo, destruirlo todo, deconstruir todo. Un hombre fuerte que se atrevió a desafiar todo lo que yo tenía por dogma. No se trata de que haya cambiado mi esencia, sólo me aportó honestidad y consecuencia entre mi medio y mi interior. En eso me he llevado este corto pero intenso tiempo, lleno de replanteamientos, cambio de escenarios, de prioridades, adecuación de objetivos. Lo más fuerte que me ha ocurrido es aprender a escuchar y ver distintos ángulos, ser más tolerante, respetar el diálogo. Siempre pensé que lo era pero hoy estoy en un estado agudizado, evolucionando. No es un proceso fácil, pero nadie dijo que la vida lo era y ya no está en mis planes dominarme por el miedo.


En estos meses contigo he pasado por los momentos más felices y algunos de los más enriquecedores. Te agradezco por todo lo vivido y espero contigo terminar mis días en lo que llamamos una familia para dos.


Volviendo al punto inicial soy de los que creo en el amor como un ser vivo que requiere cuidados y atenciones, transar, esperar, apoyar sin cuestionar, acompañar y vibrar con cada paso del otro. Como en una película que vi: Uno busca un compañero para que sea testigo de tus pasos en este mundo. Visión hedonista dirán algunos, pero me quedo con el clásico de todos: amar es dar, sin esperar nada a cambio. Lo malo: no doy puntada sin hilo y busco que me devuelvas el favor.


TE AMO. Pronto 1er año.

lunes, septiembre 17, 2007

LOLOSAURIOS


Síndrome del quinceañero: ¿Por qué los seres humanos no asumimos nuestra edad?




Toda edad tiene características diferenciadoras y los sicólogos concuerdan en que lo ideal es vivir esas etapas a concho sin saltárselas o pegarse en ellas. Una de mis grandes dudas sobre la sociedad a la que pertenezco, o al menos con la que me relaciono, nace de la observación a mis pares. Hace mucho tiempo que me pregunto del porqué la obsesión con ser adolescente: es lo que llamo el síndrome del quinceañero.



Es una época de la vida en que todo es intenso, en que un reto de los viejos (padres, profes, tíos) es un desafío a tu conciencia y un intento por mutilar tu esencia, en que ver a tu amor platónico pasar por la vereda de enfrente podía cambiarte el día y hacerlo todo de mariposas, pero toparte ese mismo amor platónico atracando con alguien te daban ganas de mandar el mundo a la cresta y peor si no se acuerda de tu nombre. Ciertamente los 15 años representan tiempos difíciles, marcado por desequilibrios hormonales, avalancha de cambios físicos, cambios de humor, la definición de tu personalidad, de tu identidad, el fin de la protección paterna, el principio de las responsabilidades, el que seré el día de mañana… todo muy sobrecargado para una mente frágil y voluble, pero como todo tiene una recompensa, a los 15 todos somos lindos, todos tenemos la piel tersa, todos tenemos ánimo, todos queremos comernos el mundo y nos da el cuero para carretear sin parar y, a pesar de los contra, es la época en que mayor libertad sentimos y luchamos por ella.



Es una etapa que representa para los pequeños (hoy Twinneggers) una instancia de ser más agrandados y seguir a sus ídolos (Brbie, Brats, Amango), tomando de éstos sus ventajas, como verse cool, ir a fiestas, usar la ropa de los hermanos grandes, en definitiva tomar características que a mi juicio les son impropias. Para los mayores, es renegar de las responsabilidades, quedarse pegados en casa de tus viejos aunque tengas trabajo para bancarte solo, aunque tengas más de 30, aunque tengas hijos y un largo etc.



No intento decir con esto que sea patético sentirse joven, de hecho, soy de los que creen que el alma no tiene edad aunque la carne se vuelva pasa. Lo que sí me parece patético es ver viejos rancios creyéndose lolos sin tener una vida resuelta siendo que hace muuuuucho pasaron la mitrad de camino para jubilar y los papás ya se resignaron en que los van ver encanecer con ellos mientras les siguen lavando los calzoncillos. Y pensar que esos mismos viejos, a la edad de sus hijos, ya tenían su cuento armado, pagaban su casita, criaban a sus hijos, pagaban sus cuentas y todo, pero ahora deben ser sostenedores de más de una familia siendo que sus hijos tienen el triple de energía y bien podrían mantenerlos a ellos.



Yo por mi parte estoy orgulloso de mis 25 años, estoy terminando mis estudios, no trabajo, aún me mantienen mis viejos, lo cual me da su cuota de vergüenza pues muchos a mi edad ya se hacen sus lucas, me considero relativamente maduro, cada vez soy menos suceptible y emocional aunque conservo pataletas para darle color cinéfilo a la vida, y siento cada vez más ganas de comerme el mundo, pero calma, que ya he aprendido que con calma y dedicación todo lo puedo logar.



miércoles, septiembre 12, 2007

V de venganza


¿Qué es real?



Acabo de ver por enésima vez una de mis películas de culto. Todavía me impacta recordar la primera vez que la vi. Esa vez juraba que la película la hicieron en Chile, es fácil hacer paralelos con nuestra historia, la represión, la manipulación de la verdad, la versión oficial, los caídos sin nombre. Es muy fácil recordar mi historia personal. Se me eriza la piel y más al pensar que la dan en el cable un 11 de septiembre. No es una coincidencia.


Todos somos responsables, en mayor o menor medida según el lugar que ocupamos en esta pirámide social, de lo que ocurre con el destino colectivo. Todos podemos hacer algo para hacer nuestro mundo mejor. Quizás no es necesario cambiar el mundo, podemos si cambiar nuestro mundo, nuestro destino personal, no sé si todo en nuestro destino es modificable. Creo que hay hechos fundamentales que son indelebles en nuestras vidas. También creo que la forma como ocurren es lábil, así también que los hechos que desencadenen nuestras decisiones pueden mutar si tomamos el camino correcto. Es como le contaba hoy (ayer) a Jorge: tengo una intuición poderosa pero nunca confío en ella, se por donde tengo que doblar pero como ya decidí seguir derecho, no cambio aún cuando sepa que me estoy equivocando. No tardo en darme cuenta de mi error y sus consecuencias. Estoy en plan de cambiar esto en mi vida y sé que lo lograré, como también sé que esto me significará un salto gigante a la felicidad plena.


¿Ustedes que creen?


¿Somos artífices de nuestro propio destino?


¿Podemos torcerle la mano?


¿Podemos enmendar nuestros errores?


¿Existe el perdón, la redención?


¿Somos libres?



http://wwws.la.warnerbros.com/vforvendetta/