jueves, diciembre 07, 2006

UN PASEO POR EL CEMENTERIO



Este es un paseo que de niño me pareció una excitante aventura, que freak, dirán, pero la verdad es que siempre me gustó. Para mí era de esos paseos esperados y disfrutados. Si lo vemos objetivamente, era rutinario. Flores, agua, escobillón, a limpiar y ornamentar. Pasar a saludar a la viejita que nos cuidaba a los finaos y preguntarle por la familia. Visitar al abuelo. Luego, todo impecable y nosotros sucios. Una oración en silencio, aunque les confieso que no sirve de nada. Mi abuelo en vida fue muy bueno, pero no hizo más que morirse pa ponerse cagao. Jamás me gane el kino, nunca llego el hermanito, ni hablar de las vacaciones soñadas ni de los kilos menos.

Cada vez visitábamos más parientes, pero igual de amarretes. Pero me importa una raja (dijo el picao), yo lo pasaba chancho. Un helado York, que no se como llegaban a Quillota (globalización???), de cocholate, correr y devolverme por la ladera del cerro mientras mis viejos bajaban lento, mirándome, admirándome, o lamentándose. Llegar primero a la tumba pa que cacharan que yo era inteligente, reírme de los nombres de los muertos. Como alguien se puede llamar Etanislao, Robustiana, Erevin, Atanasio, Bryatan, Ercilia (q onda maquita). ¿Qué pecado habran cometido?, siempre imaginé que eran hijos no deseados, de las madres que no les alcanzó pal cuchareo, es que no pueden tener tan mal gusto.

Siempre me hacía amigos, ya sea de la niñita cochinita con el chaleco aboyado y los mocos secos pegados arriba de la boca, media hediondita pero simpática la flaca. O el niño vestido como para ir a misa, ese que la mamá vigila. Que no se mueva que se puede ensuciar, que no respire que le da alergia, que es de rotos hablar con extraños, rota tu abuela, vieja culiá, perdón, no culiada. Si se cachaba que hasta el marido le hacia arcadas, su canuta avejentá. Al viejo no le dan ni ganas, aparte que la otra es mucho mejor y lo chupa como nadie, y es como tonta pal cogote e pavo, y lo encuentra regio, obvio si le pecha hasta que le da hipo al guatón hediondo a ala. La señora se queda quietecita mientras el marido acaba, según cree que leyó en la Biblia (digo cree, por que los profetas que me acuerdo les daban como caja hasta a las ovejas), hasta que el marido acaba y se da vuelta a dormir, todo en 2 minutos.

Regreso a casa, todo entierrado de muertos, que asco, a bañarse.

Más grande las cosas cambian. Ebrio en la noche, ranciando sobre don Anselmo Fernández QEPD. Doña Petronila con la lapida toda witreá y, con unas trushkas, nos imaginamos que los muertos se levantan de las tumbas pa salirnos persiguiendo como en TRILLER (lejos lo mejor de Jackson). Todos corriendo. Un patán se nos perdió, no importa, cuando despierte va estar donde mismo, excepto que pase el tipo con la carretilla (¿se saben ese chiste?).

Hoy es distinto. Camino con el amor de mi vida y una paz enorme me acompaña, reflexionamos sobre lo que haríamos por el otro, lo que nos heredaríamos, que diríamos y que no en un sepelio. Nos burlamos con el mal gusto de algunas tumbas, muchas terminan siendo kitsch, como el tatita que le pusieron guirnaldas navideñas, o las con caja de vidrio, tipo botiquín, llena de chucherías, accesorios, joyas, fotos, dibujos, flores, dulces, todo bien apretujao. Hay algunas muy hermosas, simples o góticas. Llevamos flores a nuestros muertos, nos besamos a escondidas en alguno de esos BLOCKS (onda hay clases, hay blocks como de subsidio, otros mas decentitos, poblaciones de casas pareadas y aisladas, barrios privados, penthhouse...).

El helado York es el mismo, la emoción del paseo también. La compañía es diferente y se agradece, siento que es lejos la mejor que podría encontrar. Ya no necesito pedir nada, porque ahora todo me es imprescindible, excepto tu.

1 comentario:

J Gutierrez MIRANDA!!! dijo...

ASI SERA SI LO CUIDAMOS Y LO CULTIVAMOS, EL AMOR ES ASI COMO UNA PLANTA.

UN BESO